jueves, 3 de marzo de 2016

VIVIENDA

VIVIENDA 

     La vivienda, como forma cognitiva, expresa todos los valores que definen la verdadera fisonomía del habitante: su concepción de la vida, de lo trascendente, de lo perdurable. La vivienda supone esencialmente cobijo y hogar –morada–, el lugar donde un grupo de personas se reúne para convivir y compartir, para satisfacer sus necesidades básicas, para relacionarse. También el lugar brinda al hombre la posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas: cobijo, alimento y comunicación; y es el lugar el que le ofrece los elementos que le permiten representar su hábitat y su modo de vida, integrándose al ecosistema local, haciendo uso de los recursos que le proporciona la naturaleza y asimilando todas las condiciones favorables de su propia geografía.

 VIVIENDA DE LOS TIMOTOCUICAS

     La vivienda de los timoto-cuicas era monofamiliar y de planta rectangular. Los muros eran de piedra hasta la altura del techo o bien con una base de ese material de aproximadamente un metro de altura que servía de apoyo y sostén a la horconadura estructural ya conocida. Los techos fueron siempre de paja.





     LOS BOHIOS, eran todas de paja y horconadura, como las construyen todavía sin alteración alguna. En torno de la casa y sirviendo de fuerza y sostén a los horcones, construyen un cimiento de piedra y barro, de un metro o más de altura sobre el nivel del suelo. Los pavimentos son de tierra pisada, las paredes hechas de maderos delgados y cañas amarradas a los horcones, cubiertas después con una capa de barro y paja picada mezclados. La forma de estas casas resulta casi cónica por la gran inclinación que requieren los cuatro costados del techo, lo que permite hacer en el interior un segundo piso llamado soberao. Es de advertir que toda la fábrica se hace y sostiene con fuertes ligaduras de fibras textiles y bejucos, o de correas delgadas de cuero crudo, y aun hoy mismo no se emplea ningún clavo en estas construcciones indígenas.

BOHÍOS



              Las habitaciones de los indígenas eran por extremo sencillas: con estantillos de madera buena y pértigas o varas, amarradas con fuertes bejucos armaban la casa, cuyo techo cónico, y a dos o cuatro aguas se cubría de cañas atravesadas sobre las que amarraban con solidez y empezando de abajo para arriba compactos haces de paja, que doblados sobre sí mismos y cubriéndose unos a otros formaban una cubertura de larga duración. 

Los intersticios de los estantillos enrejados convenientemente y rellenos de barro, constituían las paredes de la casa, que no tenía más aberturas que la puerta de acceso y en el techo el hueco por donde salía el humo, pues las más de las veces la misma habitación servía de cocina, en cuyo caso los metates o piedras de moler maíz estaban colocados en un apoyo o cimiento que daba fuerza a los estantes por el lado fuera.





     

Shanlly Camacho Ramos....


9 comentarios: